29 de agosto de 2010

Vincent, el loco de pelo rojo.

"Suelo ser una persona espantosa, propensa a la melancolía y al mal humor; tengo hambre y sed de simpatía, pero si no la encuentro me trea sin cuidado e incluso echo más leña al fuego."

(Palabras pronunciadas por el magnífico pintor holandés, que definían su intrincada personalidad.)

¡Cómo no iba a aparecer por aquí este artista excéntrico (mi favorito), cuyas geniales hazañas pictóricas conmueven a cualquiera que tenga una mínima sensibilidad hacia lo bello!
Y no es para menos, ya que este holandés excepcional desconcertó a los expertos con su forma de entender el Arte con mayúsculas.
Su apasionante vida está cuajada de acontecimientos propios de una novela de Charles Dickens, y sus maravillosas genialidades, plasmadas en lienzos que, tras recibir el impacto de amarillos y azules muy intensos, parecen exigir con cálidos gritos un sitio en la eternidad.
Y lo han ganado, a pesar de una personalidad atormentada y difícil de escrutar.

Van Gogh protagoniza el ideal bohemio, en su vida el color era el principal ingrediente.
Este genio ponía, por encima de catedrales, los ojos del hombre; la belleza de un girasol a las refinadas señoronas parisinas.


"De cabello rojo, barbilla de cabra, bigote rudo, toca capilar rasa, mirada de águila y boca incisiva por así decirlo, talla mediana, de gesto vivo y de andar irregular, tal era Van Gogh, siempre con su pipa y una tela, un grabado o una carpeta de dibujo. Vehemente en el hablar, interminablemente parlanchín y desarrollador de ideas, así era él."

(Palabras de su gran amigo Émile Bernart, un año después de su muerte.)

Esta entrada es un pequeño homenaje a los incomprendidos, a los diferentes, a esos locos de pelo rojo, que, a duras penas, consiguen abrirse paso en este mundo dominado por una estética absurda e impuesta por las modas.
Si como yo, te sientes así, estoy casi segura de que perteneces al club de seguidores de Vincent, quien decía: "La verdad es que sólo podemos hacer que sean nuestras obras las que hablen".

(Gracias a Juan Antonio Cebrián, un hombre admirable, por desvelarme, a mi y a muchos Rosaventeros, una de las vidas más apasionantes que nos ha dado la historia.)

2 comentarios:

Unknown dijo...

No conocía el blog por lo de "Je suis jamais allè", pero también me quedé sorprendida por la expresión. No me esperaba esa forma de escribir, parece alguien mayor... Me gusta mucho, ya quisiera yo...
Y lo de Van Gogh, pues sí... Gente diferente, genios, pero que la sociedad, por la manera de ser que tienen, no saben apreciar... ellos se lo pierden...

Laura M. dijo...

Vivan eternamente los pintores bohemios incomprendidos. Es (en su etapa impresionista principalmente) junto a Lautrec, Monet y Degas, uno de mis pintores favoritos. Sin duda alguna un pobre genio entre melones de invierno.
Tu tributo ha estado a su altura :)