Sube despacio por las escaleras.
Cada escalón (piensa) lo colocó un señor en su día.
Después de que la losa se hiciera pieza en un taller donde antes cortaban piedras.
Y de que un transportista la colocara a la entrada del edificio en obras.
Cincuenta y cuatro años, tres meses y dos días más tarde. En el cuarto escalón hacia el quinto piso. Huele igual que al volver del colegio a casa una tarde de Marzo a las dos. Pero no es ni su casa ni le espera un plato de lentejas a la mesa.
Le esperas tú. Y le has puesto una trampa. Cuando abra la puerta, se acabó.
Merci C.
3 comentarios:
muy misterioso! me encanta
Lo siento mucho.
De tal cantidad de exactitud sólo se es consciente ante la muerte o ante una pérdida irreconciliable, espero equivocarme.
Al menos la Ira es el único pecado capital que puede provenir del amor.
Te mentiría si dijera que he entendido estas líneas, tendrás que explicármelo cuando nos veamos :)
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