23 de agosto de 2010

Me sentí tan sola.

Hoy las calles me han hablado para decirme tres cosas: piérdete, quítate y mírate.
Y no he sabido dónde meterme. Así que he hecho oídos sordos y he seguido pisoteando sus aceras, mientras me gritaban y maldecían.

Mañana tengo pensado hablarle a la calle para decirle una cosa: te crees muy importante. Y después pienso quedarme todo el día en casa, o tal vez vaya al campo. Allí las baldosas grises no me harán sentir culpable porque pase por encima de ellas sola, después de haberlo hecho de tu mano durante tanto tiempo.

Lo que no saben las calles, sus aceras y sus baldosas es lo consciente que soy de todo lo que ha pasado. Ellas no saben que me he convertido en un trocito de piedra inerte que ya no siente ni las pisadas de la gente.
Aunque me he buscado el mejor sitio en la avenida más grande, bella y mejor cuidada de la ciudad, soy igual que cualquier otro pedazo de yeso roto y sucio en el peor callejón sin salida.

Las calles me tienen envidia porque un día viví y hoy soy parte de ellas. Porque el agua que besan cuando llueve nunca les convertirá en lo que yo he sido.

Sé que me quedan tres pasos. Uno. Dos. Tres. Sólo tres pasos más para que las calles me tengan pena.

2 comentarios:

Nano dijo...

Me ha encantado.

Supongo que las cosas nos gustan porque de algún modo nos recuerdan a nosotros, o nos definen un paso más allá de lo que nosotros creíamos.

Un, dos, tres pasos más cerca de mí gracias a lo que has escrito.

(Me recuerdas a mí, y eso es muy extraño:
http://lascadenasdeandromeda.blogspot.com/2010/07/belleza.html)

Un saludo,

Nano dijo...

Sólo te puedo decir una cosa: Escribe, escribe y escribe.

No pienses en los concursos, ni en los premios, sólo escribe y escribe de verdad como he venido viendo que lo haces hasta ahora.

El mayor premio que puede tener un texto, o cualquier obra de arte, es cambiar la vida de algún modo de quien lo lea.

Y gracias a ti, no te sientas halagada, siente sólo que te digo: Sigue haciéndolo, no lo dejes.

^^