Existe un lugar donde las películas son de verdad. Pasan todo el rato.
Allí tienen billetes por una cantidad tan pequeña que da risa. Pasear por ese lugar relaja y da hipo a un tiempo.
Se compran cosas maravillosas, se compran porque al estar allí parece que la idea de volver supone el fin del mundo y todo se convierte en la última oportunidad de lo que sea.
Qué demonios.
Allí la comida tiene el sabor concentrado de todas las comidas del universo; eso no tiene por qué ser bueno, de hecho no puede serlo, pero sabe muy rico... rico se quiere sentir uno mientras pasea por ahí.
Y de nuevo se hace de noche en 5 minutos, y cuando vuelves a casa no recuerdas, sólo te da la extraña sensación de que una vez estuviste en un lugar donde las películas eran de verdad, pasaban todo el rato.
2 comentarios:
Me alegra que vuelvas a las andadas :)
Y yo. ^^
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